Registrar una marca no empieza con llenar un formulario.

Antes de registrar, hay que entender qué estás protegiendo.

Registrar una marca puede parecer sencillo: elegir un nombre, seleccionar una clase, presentar una solicitud y esperar una decisión.

Pero una buena estrategia marcaria empieza antes.

Empieza por entender qué hace diferente a tu negocio, qué productos o servicios quieres identificar, cómo piensas crecer y qué elementos de tu marca realmente tienen valor para proteger.

Un registro mal planteado puede dejar por fuera actividades importantes, proteger una marca que no tiene suficiente fuerza distintiva o generar problemas que una búsqueda previa habría permitido anticipar.

Por eso, antes de presentar una solicitud, en SPIN analizamos tres cosas: la marca, el negocio que existe detrás de ella y hacia dónde quiere ir.

Porque registrar una marca no debería ser simplemente conseguir un certificado.

Debería ser una decisión de negocio.

ANTES DE REGISTRAR, ANALIZA.

Una búsqueda de antecedentes puede ayudarte a identificar riesgos antes de invertir tiempo y dinero en una solicitud de registro.

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¿Puedo registrar mi marca yo mismo?